Me enseñaste a no fumar sin desayuno,
me enseñaste a dividir,
que la suma de uno y uno, siempre es uno,
si se aprende a compartir.
me enseñaste a dividir,
que la suma de uno y uno, siempre es uno,
si se aprende a compartir.
Me enseñaste que los celos son traviesos,
que es mitad falta de sesos, y mitad inseguridad.
Me enseñaste a ser pareja en libertad,
me enseñaste que el amor no es una reja.
Y que es mentira la verdad.
Me enseñaste que no es bueno el que te ayuda,
sino el que no te molesta.
Me enseñaste que abrazado a tu cintura
todo parece una fiesta,
me enseñaste muchas cosas de la cama
que es mejor cuando se ama.
Y que es también para dormir,
me enseñaste entre otras cosas a vivir.
Me enseñaste que una duda puede más que una razón,
pero fallaste, mi gurú.
Se te olvidó enseñarme qué hago si no estás tú.
Me enseñaste de todo excepto a olvidarte,
desde filosofía hasta como tocarte,
a saber que el afrodisíaco más cumplidor
no son los mariscos sino el amor.
Pero no me enseñaste a olvidarte.
Me enseñaste de todo excepto a olvidarte,
a convertir una caricia en una obra de arte,
a saber que los abogados saben poco de amor,
y que el amor se cohíbe en los juzgados.
Pero no me enseñaste a olvidarte.
¿Donde se apaga el amor que quedó?
No encuentro el interruptor.
Pero no me enseñaste a olvidarte.
¿Donde se apaga el amor que quedó?
No encuentro el interruptor.

















Arjonaaaaaaaa
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