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lunes, 29 de octubre de 2012

Fines de año ~

Oh, pordios.
Cuántos sentimientos encontrados!
15 días para terminar de cursar definitivamente mi carrera, 6 materias para recibirme, conseguir trabajo de lo que me gusta , qué locura.
Estoy en una etapa de estrés, de ansiedad, felicidad, intolerancia, ambigüedades por todos lados.
No se si hoy tengo algo por lo que escribir, solo me siento bien, como últimamente lo he estado. Por ahí un poco mejor, porque sé que mucha gente que quiero está solucionando sus problemas o definiendo sus temas pendientes. Estas son etapas de conclusiones, los fines de año traen esas cosas, que no se explican más que con esa excusa, 'es fin de año', y no hay vueltas que darle, sea para bien o para mal.
Quiero ser pequeña otra vez. No quiero pensar más en muchas cosas que hoy también a mi me aquejan, y por más que sea fin de año no paran de acosar mi mente. Igual agradezco poder discernir entre lo importante y lo secundario, entre lo bueno y lo malo, y entre lo urgente y lo que puede esperar. Sea lo que tenga que ser, de todo se aprende. Odio el optimismo excesivo, y se que esta entrada lo tiene, pero no me interesa, mi pesimismo no desaparecerá tan fácilmente, por suerte.

¿Rocío crece con los fines de año? 
Siempre.

domingo, 14 de octubre de 2012

Tu ~

Tomar licuado de frutilla.
Bajarme de un colectivo.
Sentarme en canastitas.
Comer caramelos de limón.
Tiritar por la ciudad.
Desear almendras.
Crear la casa de nuestros sueños.
Mirarte anudar una corbata.
Desayunar.
Explicar jergas urbanas.
Hacer brillar nuestros ojos.
Consolarnos.
Llorar, odiar, sonreír.
Crear un trago.
Debatir de la vida.
Recomendarnos libros.
Mirar gore a altas horas de la mañana.
Casarnos con un asiático lunático.
Emocionarnos.
Escribir, redactar.
Ser felices.
Amarte hasta el fin de mis días.

martes, 9 de octubre de 2012

Siempre va a regresar a ti ~


"Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.
Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.
Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos. Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella.
Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace. Por lo menos tiene que intentarlo. Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo. Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos. 
¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la saga Crepúsculo.
Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.
Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype.
Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat y Aslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.
Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.”

Cada vez que lo leo, se me escapa una que otra lágrima. Siempre sabré que mi mejor satisfacción si es oler páginas viejitas y amarillas, con aroma a guardado, a poesía atrapada en oraciones, frases, párrafos, capítulos.. Siempre esperaré a tener esa vida colorida, a sentir esa pesadez de párpados por leer hasta tarde por las noches, a levantarme y tener un café y el diario recién impreso en mis manos, en la casa amarilla del mar, junto a Chester, mi futuro perro. Ansiosa esperaré esa vida que siempre soñé. Ansiosa esperaré ese té y ese abrazo. ~

lunes, 1 de octubre de 2012

Fuerza de voluntad ~

Okei, acá estoy, desaparezco, pero siempre vuelvo. En realidad nunca desaparezco, siempre estoy acá, pero sin ganas de nada, la facultad me consume. Recién estoy por terminar una carrera (creo), y ya tengo mis neuronas quemadas, cabe destacar que me quedan al menos 16 años más de estudio, que quiero poder lograr, y se que tengo fuerza de voluntad. 
Fuerza de voluntad, algo que nunca me di cuenta tener, hasta que cierta persona me lo remarca una vez, y me remarca cada acto que nunca supe valorar sobre mi misma. No viene al caso, pero me impuse una nueva meta, y si el día de mañana me ven por ahí anestesiando a la gente, estará cumplida, supongo.
La vocación es algo que no se puede esquivar, y no la buscas, ella te busca a ti, ya no tengo dudas.

"Tener voluntad es lograr llevar a cabo acciones claras, definidas y concretas, basadas en nuestros deseos y nuestras decisiones."

MIS deseos, MIS decisiones. Hoy estoy más decidida que nunca, hoy quiero ser una profesional de la salud, si bien en diciembre lo seré, supuestamente, en unos años podré ser mucho más, podre saber mucho más. Y eso, hoy, no tiene nombre.