Gente que simplemente pensé que no me importaba, influye en mi cotidianidad. No puedo estar tranquila sabiendo que hay lobos en pieles de ovejas, pero tampoco puedo disfrazarme de justiciera, cuando a los demás ni les importa sufrir o estar mal.
La verdad es que no siento estar bien, no siento estar en mi plenitud, como ya lo he estado, como solía estarlo todos los días. Quizás el estar creciendo permanentemente me haga sentir otras cosas. La transición de adolescente a joven adulto, el sentir el trabajo en mis hombros, las responsabilidades que eso implica, el estudio intenso del último año de carrera, el afrontar los duelos y abandonos característicos de la edad, me hace replantear que quiero para mi vida, que quiero para seguir adelante... Y se que hay muchas cosas que no me merezco, y muchas cosas que debo dejar de hacer, aunque cueste; no las hago por sentimientos ligados, sino por costumbre, y lo se, pero es como una anestesia temporal, y al pasarse ese efecto los problemas vuelven. Necesito la solución a todo esto, la se, la tengo, pero no logro alcanzarla. Solo en medio año estaré mejor, solo en 8 meses podré lograr la felicidad otra vez. mientras tanto, sobreviviré, como lo vengo haciendo. Espero poder hacerlo mejor, espero despegarme de toda la escoria circundante.

















No hay comentarios:
Publicar un comentario