Cuándo uno está solo, y sin nada que hacer, la mayoría de las veces se pone a pensar. A pensar en muchas cosas, o en una en particular; empieza a mirar hacia adentro en busca de respuestas, o de preguntas sin sentido, imaginamos ciertas cosas del futuro, o recreamos una imagen del pasado transformada, para luego torturarnos si todo hubiese sido diferente.
Hoy me pasó de estar acostada, con las luces apagadas, observando el techo, y mi mente se evaporaba lentamente al pasado. Es ahí donde descubrí que la vida es un boomerang, que si, todo lo que va, vuelve. Tarde o temprano, pero sucede.
Cada persona gira en su propio eje, eso está claro. Pero para girar necesita ayuda, que los demás lo empujen, consciente o inconscientemente. Cuando sentí detenerme, alguien vino a girarme, pero estoy segura que no será por mucho tiempo. Tengo el presentimiento de que mi estabilidad se irá al demonio en menos de lo que pueda imaginarme, y ahí tendré que sacar fuerzas otra vez para sobrevivir a los cambios abruptos que me da la vida.
¿Es que tan difícil es sobrevivir en soledad? Si. Lo es. Pero no imposible.
Es ahora mismo, donde me prometo a no entrecruzarme más con nadie que no esté segura de quién realmente es, es ahora mismo donde quiero valorarme un poco más, valorar sentimientos ajenos, y dejar de estropear gente a mi alrededor.

















Es cierto, todo vuelve... y aunque no parezca yo mismo me habìa prometido no entrecruzarme con nadie màs, pero como vos decìs... aveces uno no controla lo que lo hace girar, y lo hacemos sin control.... hasta estrellarnos.
ResponderEliminar